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Palmeiras 2-2 Boca: Cuando Riquelme asombró a Brasil

Román lideró la clasificación de los Xeneizes a la final de la Copa Libertadores de 2001

El raudal de talento de Juan Román Riquelme se mostró en toda su esencia en el Parque Antártica de Brasil. Ese 13 de junio de 2001, en la cancha de Palmeiras, Román jugó uno de los mejores partidos de su vida. Marcó un golazo, participó en el otro tanto de Walter Gaitán y dio un recital de fútbol de potrero. Pases, regates, caños, amagos... Todo ello contribuyó para que Boca Juniors se clasificase para la final de la Copa Libertadores en un partido jugado de poder a poder. Tras el 2-2 de La Bombonera, los de Carlos Bianchi sorprendieron de inicio bajo la dirección de un Riquelme crecido para la ocasión. Los Xeneizes ya ganaban 0-2 en el minuto 17. Pero Palmeiras tiró de épica para contrarrestar la magia de El Último Diez. El conjunto paulista, que sufrió la expulsión de Alexandre en el añadido del primer tiempo, empató en la segunda parte con diez hombres. Fábio Júnior redujo diferencias antes del descanso y el gol en propia puerta de Patrón Bermúdez en la segunda mitad forzó los penaltis. Boca ganó 2-3 la tanda y accedió a la final de la Libertadores, con Óscar Córdoba parando dos lanzamientos y con Riquelme transformando la primera pena máxima de los suyos. Román redondeó así una actuación estelar y se llevó la admiración de Ronaldo Nazário: "Todo Brasil se quedó alucinado por cómo jugó contra Palmeiras. Solo un fenómeno hace lo que él hizo aquella noche". De O Fenômeno, Ronaldo Nazário, sobre otro fenómeno, Riquelme. La magia de Román se extendió en la tierra del jogo bonito.

 

Esta semifinal enfrentó a los dos últimos campeones de la Libertadores y a los finalistas del año anterior: Palmeiras ganó la Libertadores de 1999, Boca destronó a Palmeiras en la final de 2000 y el conjunto bostero volvió a vencer a los de São Paulo en las semifinales de 2001. El Boca de Bianchi, de esta manera, superó al Palmeiras de Luiz Felipe Scolari primero y al Palmeiras de Celso Roth después. No obstante, que se necesitasen los penaltis en ambas ocasiones denota la igualdad con que se vivieron esta serie de cuatro partidos. Asimismo, si rebobinamos más en el tiempo, encontramos una goleada histórica del Verdão a los Xeneizes. El Palmeiras de Vanderlei Luxemburgo endosó un 6-1 al Boca de El Flaco Menotti en la fase de grupos de la Libertadores de 1994. Roberto Carlos, Mazinho, Zinho y César Sampaio, entre otros, pasaron por encima de Mono Montoya, Mac Allister y Manteca Martínez en el Palestra Itália. Recital Alviverde

 

Riquelme de falso nueve

 

Volviendo a 2001, Palmeiras se deshizo del Cruzeiro en los penaltis en los cuartos y aspiró a la que hubiese sido su tercera final seguida de la Libertadores, pese a que ya no contaba en sus filas con internacionales de la talla de Zinho, César Sampaio, Júnior Baiano y Roque Júnior. Más mérito si cabe, ya que del equipo campeón de 1999 solo se mantuvieron cuatro titulares (Marcos, Chiqui Arce, Alex y Galeano) en el 4-2-3-1 que Celso Roth puso en liza en la vuelta ante Boca: Marcos; Chiqui Arce, Alexandre, Leonardo, Felipe; Galeano, Magrao; Lopes, Alex, Juninho; y Fábio Junior. Sin Fernandinho sancionado, destacó la presencia de Juninho por Flávio en la alineación paulista. 

 

Tras el empate en La Bombonera, Boca estaba obligado a no perder si quería estar en la finalPara ello, Carlos Bianchi (siguió el partido desde la tribuna por sanción) jugó sus cartas con sabiduría. El Virrey rompió la baraja ubicando a Riquelme de falso nueve ante las bajas de Guillermo Barros Schelotto y Antonio Barijho en la delantera (Boca echaba de menos los goles de Martín Palermo, traspasado al Villarreal). La apuesta por Riquelme, sin embargo, resultó un acierto. El 10 generó superioridad en el centro del campo y se movió con libertad en el 4-3-3 de Bianchi. El técnico argentino salió con Córdoba, Ibarra, Bermúdez, Burdisso, Matellán; Pinto, Serna, Traverso; Giménez, Riquelme y Gaitán. 

 

Gaitán y Román adelantaron a Boca

Boca Juniors completó sus mejores minutos al comienzo de cada parte: los del primer tiempo los rentabilizó en una valiosa ventaja, los del segundo perdonó la sentencia. De inicio, la presión alta dificultó la salida de los Alviverdes y la circulación en profundidad encontró vías de entrada en una defensa brasileña mal posicionada. Riquelme, desatado, se bastó para fabricar los dos primeros goles en sendos contraataques que él mismo lanzó. Gaitán marcó el primero en boca de gol en el minuto 2 y Riquelme logró el segundo en el minuto 17, un bello gol que define al mediapunta. El de San Fernando avanzó desde el centro de la cancha, sorteó a tres rivales, pisó la frontal y definió ante Marcos de tiro raso y ajustado. Golazo. Román mostró una inteligencia superior para interpretar el juego de la forma que lo hizo. Ya sea por el centro o caído a las bandas, aportó lo que su equipo necesitaba en cada momento. Galeano, quién marcó al símbolo de Boca, persiguió a una sombra. Riquelme fue incontenible en el Parque Antártica a sus 22 años, a escasos días de cumplir los 23. 

 

Gol de Fábio Júnior, agresiones al linier y a Bianchi y expulsión de Alexandre

El Verdão no esperaba un 0-2 en contra. Y tan pronto. No obstante, de producirse esta adversidad, siempre es preferible que llegue al principio para contar con un amplio margen de reacción. La respuesta paulista se produjo una vez conectaron los agitadores: Fábio Júnior, Alex, Lopes y Juninho. También contribuyó de forma decisiva el gol de Fábio Júnior en el minuto 35. El delantero de Manhuaçu, por cierto, ya había avisado antes con un gol anulado por fuera de juego. Acertó el linier Daniel Wilson, ya que el ariete estaba en posición antirreglamentaria. Sin embargo, los radicales que agredieron a Wilson no atendieron a razones. Solo a la violencia. Es lo que les llevó a saltar al terreno de juego e irse a por el juez de línea colombiano en el minuto 38. Uno le propinó una patada voladora, el otro un puñetazo en la cara. El partido se paró seis minutos, el tiempo que los servicios médicos atendieron a Wilson. Asimismo, a este incidente se unió el que sufrió Bianchi. Al entrenador le alcanzó un proyectil en la cabeza. Se quedó en un susto, por fortuna. Este clima tan violento, que amenazó con la suspensión del partido, desencadenó en la expulsión de Alexandre en el añadido del primer tiempo. El central vio la tarjeta roja por una entrada con los dos pies por delante a Traverso; Alexandre, en la misma acción, también dejó los tacos en la espalda de Chicho Serna, que estaba agachado. Palmeiras se quedaba con diez y debía voltear el 1-2 con toda la segunda parte por delante. Dificultad máxima.

          

Boca perdona y Palmeiras empata

Boca aprovechó las dudas de Palmeiras tras el descanso. Riquelme volvió a adueñarse del balón y el propio Román e Ibarra dispusieron de dos ocasiones claras para la sentencia. Entre Marcos y el poste repelieron el lanzamiento lejano de Ibarra y de nuevo Marcos evitó el gol de falta de Riquelme. El portero titular de la Brasil campeona del mundo de 2002 salió al rescate en otro momento crítico del Campeão do Século. ¿Cómo enfoca un equipo un problema doble: un resultado desfavorable y la inferioridad numérica? Aquí el componente psicológico es fundamental. Si se cae en el desánimo será imposible revertir el resultado final. Pero Palmeiras plasmó lo contrario. A partir del ecuador del segundo tiempo, se quitó los miedos y acabó encerrando a los de Bianchi en su área. El guión varió por completo. La posibilidad de la final dio el coraje necesario para emprender una misión heroica casi completa. Palmeiras, gracias a su empuje, encontró el 2-2 con el gol en propia puerta de Patrón Bermúdez en el minuto 66, acción afortunada para los de Roth y desgraciada para los de Bianchi. El marcador ya no se movería y si el partido acabó así fue gracias a las paradas salvadoras de Córdoba, aunque Chelo Delgado también tuvo el 2-3. El sufrimiento de Boca conllevó a la expulsión de Matellán en el 86'. Ambos equipos jugaron con diez en los últimos minutos de una batalla disputada. 

 

Los penaltis deciden al finalista

Tras el 2-2 de la ida y el 2-2 de la vuelta (global de 4-4), se recurrió a los penaltis para conocer al finalista de la Libertadores. Boca Juniors ganó 2-3 a Palmeiras la tanda y se clasificó para la final. Así fue la sucesión de los lanzamientos desde el punto fatídico: Alex paró Córdoba, Riquelme gol; Lopes gol, Traverso fuera; Basílio paró Córdoba, Chelo Delgado gol; Muñoz gol, Patrón Bermúdez gol; y Chiqui Arce al larguero. Palmeiras se despidió del título sin ningún reproche. Se sobrepuso al recital de Riquelme con diez para empatar y acabó mejor en el plano anímico y físico, pero lamentó el mayor acierto de Boca desde los once metros. La exhibición de Riquelme y las intervenciones de Córdoba llevaron a los bosteros a la gloria. Boca, varias semanas después, celebró su segunda Libertadores seguida tras ganar a Cruz Azul

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