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El histórico 4-0 del Celta a la Juventus

Baño celtiña a la Juve de Del Piero y Zidane en la Copa de la UEFA

La noche que el Celta pasó por encima de la Juventus. Los de Ancelotti llegaron con un 1-0 de ventaja a Balaídos y se marcharon vapuleados y eliminados de la Copa de la UEFA. En Italia solo recibieron 11 tantos y solo un equipo, el Lecce, les marcó dos goles en un partido. El Celta dobló la apuesta y batió cuatro veces a Van der Sar. Makélele, Birindelli en propia puerta y McCarthy, por partida doble, cerraron una noche memorable. Pocas veces se vio tan superada una desquiciada Juventus, con nueve toda la segunda parte por las expulsiones de Antonio Conte y Montero. Víctor Fernández afinó la orquesta y Mostovoi, Makélélé, Gustavo López y Karpin ejecutaron una pieza maestra. Recital en Europa. 

 

El Celta ya avisó con el 7-0 al Benfica en los dieciseisavos, otro campeón de Europa que comprobó el huracán celeste en Balaídos. No en vano, cuando su fútbol de pases alcanzaba su máxima precisión, podía batirse con cualquier gigante. Otro reto fue Delle Alpi. Allí el Celta no mereció la derrota. El gol de Kovacevic complicaba la supervivencia, supeditada a asaltar el acorazado juventino en Balaídos. Ese mágico 4 de marzo de 2000, Víctor Fernández salió con su habitual 4-2-3-1: Pinto; Celades, Sergio, Cáceres, Juanfran; Giovanella, Makélélé; Karpin, Mostovoi, Gustavo López; y McCarthy. Este gran once fue el resultado de reforzarse, año tras año, con piezas de calidad. Con Víctor de técnico, amante del ataque y la posesión, el talento alcanzó su máxima expresión. La Juve lo comprobó.

 

La vecchia signora llegó a los octavos de la Copa de la UEFA desde el caluroso mes de julio. Por la vía de la Intertoto. La Juventus quería el título europeo, sin embargo, todos sus sentidos estaban puestos en recuperar el trono de Italia y Carlo Ancelotti lo estaba logrando con diligencia. La Juve de Carletto, en 24 jornadas, se situaba como el destacado líder de la Serie A: superaba en 4 puntos a la Lazio y solo había perdido un partido ante el Lecce, el único que le marcó dos goles en el campeonato. Estos números dan valor a la gesta del Celta ante una escuadra casi inexpugnable por entonces. Ahora bien, después de la debacle de Vigo, los bianconeri perdieron cuatro partidos y la Lazio se hizo con el Scudetto. El proyecto de Carlo Ancelotti en Turín se vino abajo tras la debacle de Balaídos. Un mazazo del que no se repuso.

El técnico de Reggiolo cometió el primer error juventino esa noche. Creía que el 1-0 de la ida daría para pasar y, pensando en refrescar el equipo de cara al campeonato italiano, dejó en el banquillo a dos piezas importantísimas. Zidane y Pippo Inzagui fueron suplentes. Kovacevic había sostenido a los juventinos en Europa y se había ganado entrar por Inzaghi. Sin Zizou, en cambio, la Juventus adoleció de creación y fue incapaz de contrarrestar el dominio con balón del Celta. En todo caso, Ancelotti presentó un once de completas garantías en Balaídos: Van der Sar; Ferrara, Mirkovic, Montero; Birindelli, Conte, Tacchinardi, Zambrotta; Davids; Del Piero y Kovacevic. 

 

El Celta golpeó a la Juventus en la primera parte y lo remató en la segunda: el gol de Makélélé nada más empezar, la expulsi´ón de Antonio Conte, el tanto de Birindelli en propia puerta, la expulsión de Montero al borde del descanso y el doblete de McCarthy en el segundo tiempo. Los acontecimientos se desarrollaron a favor de un Celta que controló a la Juventus, con fases de exhibición y gran fútbol. 

 

A los 27 segundos, el conjunto gallego ya igualó la eliminatoria. Mostovoi se marcó un doble recorte en la izquierda y asistió a Makéléle, que batió a Van der Sar de fuerte disparo. Tras el gol inicial, los bianconeri adelantaron líneas y presionaron arriba. El Celta salió del pressing y cargó el juego por la izquierda, donde Gustavo López creó problemas a Birindelli. En el fútbol de balones largos del Calcio, la Juventus competía a las mil maravillas. Pero ante un Celta que le escondió tanto el balón sufrió como nunca. Fruto de no encontrar soluciones, cargó su frustración con feas entradas que le cargaron con dos expulsiones. Conte vio la segunda amarilla en el 27´  por varios rifirrafes con Juanfran. A la calle. Cinco minutos después, el gol en propia puerta de Birindelli desniveló la eliminatoria. La Juventus, comandada por Davids, creció hasta el descanso, pero la rigurosa expulsión de Montero en el añadido del primer tiempo le dejó bajo mínimos.

La Juve jugó con nueve toda la segunda mitad y las desgracias siguieron cayendo. Un error de Van der Sar le facilitó el tercer gol a McCarthy en el 47´ . Pese a todo, la Juventus jamás se cerró y apeló a su competividad para seguir adelante. Kovacevic rozó el 3-1 en una de las escasas ocasiones italianas. Darko careció de opciones para mostrar su olfato. Tampoco ayudó el mal momento de Del Piero, una sombra en Balaídos. Por su parte, Zidane entró en el 63´  con 3-0. Inzaghi ni salió. 

 

Mientras a la Juve no le salía nada, al Celta todo le funcionó. Todos realizaron un partido soberbio. Makélélé se vació, Karpin y Gustavo López llegaron con peligro, Mostovoi creó entre líneas y Revivo, que salió por Mostovoi, también se mostró participativo. De hecho, entre Revivo y Celades fabricaron el cuarto que anotó McCarthy en el 68´  .  La Juventus deseaba que llegase ya el final, mientras el Celta dormía el partido y aprovechaba los huecos que dejaba la Juve para tratar de engrosar un marcador histórico. Revivo y Karpin rondaron el quinto con dos disparos al lateral de la red. Mazinho se sumó a la fiesta en el minuto 81 y Balaídos se cayó. La afición saboreó un momento único de un Celta candidato a la UEFA, más después del 4-0 a la Juventus y del 7-0 al Benfica. El Lens, sin embargo, cortó las alas al Celta en los cuartos de final. La imperfección de unos artistas inolvidables. 

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