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Rinat Dasáyev, el telón de acero

Rinat Faizrajmánovich Dasáyev –también denominado Dasaev o Dassaev– hizo gala del sobrenombre de El Telón de Acero durante su larga permanencia en la portería de la Selección de la Unión Soviética en los tiempos de la Guerra Fría. Estuvo en tres Copas del Mundo y ocupa el segundo puesto en el histórico de partidos con la casaca de la CCCP. Disputó 91 encuentros entre 1979 y 1990, solo superado por los 112 de Oleg Blokhin. Dasáyev alcanzó su cénit en 1988 con 31 años, cuando fue elegido mejor portero del mundo y quedó subcampeón de la Eurocopa con la URSS. A lo largo de su carrera, también obtuvo otras distinciones destacadas: Bronce en los Juegos Olímpicos de 1982, jugador soviético del año en 1982 y portero soviético del año en seis ocasiones. Por todo ello se recuerda a Dasaev como el segundo mejor guardameta surgido de la Unión Soviética tras Lev Yashin. El Telón de Acero, sucesor de La Araña Negra.  

 

Rinat nació el 13 de junio de 1957 en Astracán. Ciudad del sur de la actual Rusia a orillas del río Volga, cerca de su desembocadura en el Mar Caspio. Allí dio sus primeros pasos y empezó a reunir las cualidades de un arquero completo. Aglutinó reflejos, agilidad, rapidez, sobriedad, colocación y liderazgo. Llamó especial atención su agilidad, impropia para alguien de 1,88 metros de estatura. Dasáyev resultó difícil de batir desde media y larga distancia por su rápida reacción a los disparos. A las cualidades naturales de portero, le añadió la de primer lanzador de contraataques mediante sus envíos largos de brazo: "Elegía a un objetivo y enviaba el balón sin demoras" señaló el portero de origen tártaro. 

La carrera de Dassaev se inició en el Volgar de su Astracán natal. De allí pasó al Spartak de Moscú , del que es ídolo y leyenda. Defendió el arco rojiblanco en 335 encuentros durante once años (1978-1988). Las sensacionales actuaciones en la escuadra moscovita le abrieron las puertas de la Selección de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. El apego al balón mezclado con el patriotismo: “Jugábamos por el amor al fútbol y por la gloria de la Unión Soviética” recuerda Dasáyev.

 

El espigado guardameta lanzó su carrera internacional en las Olímpiadas de Moscú 1980. Formó parte de la Unión Soviética anfitriona que se colgó la medalla de bronce. Alemania Democrática eliminó a la URSS en las semifinales y se esfumó el sueño del Oro. El combinado soviético, al menos, ganó 2-0 a Yugoslavia en la consolación y se subió al podio. El Oro se lo llevó Checoslovaquia; La Plata, Alemania Oriental. Estos JJOO estuvieron marcados por la situación política: Estados Unidos rechazó participar por la invasión soviética en Afganistán y otras naciones también se sumaron al boicot norteamericano. El yugo de la Guerra Fría llegó también al deporte. 

 

Mientras la Unión Soviética avanzaba hacia sus últimos años como nación, Dasáyev acumuló partidos memorables con la Selección. En especial, este recuerda con cariño varias victorias señaladas: el 1-2 ante Brasil en un amistoso en Maracaná en 1980 y el 0-1 ante Países Bajos en la primera jornada de la fase de grupos de la Eurocopa de 1988El Telón de Acero estuvo excepcional en ambos partidos: "Creo que mi mejor partido con la Selección fue el primero que disputamos ante Países Bajos en la Eurocopa de 1988". Por otro lado, a medida que Dasáyev creció, se le señaló como el nuevo Yashin. Desde La Araña Negra no había salido un portero de tanto nivel en las frías estepas. Aunque no igualó la categoría y el palmarés del mejor portero del Siglo XX, sí se ganó un lugar en la historia del fútbol. 


La pugna con Van Breukelen como mejor portero del mundo

La carrera del meta alcanzó el máximo reconocimiento en 1988. Las extraordinarias actuaciones con el Spartak de Moscú y, sobre todo, con la Unión Soviética le auparon a mejor portero del mundo según la IFFHS. Se tuvo en cuenta, ante todo, el papel decisivo de Dasáyev para que la URSS alcanzara una final europea 16 años después. Decidió la Eurocopa. 

 

Por su parte, como segundo mejor guardameta quedó Hans Van Breukelen, al que su sublime año no le valió para ser el número uno. El neerlandés ganó la Eurocopa con Países Bajos (a la URSS de Dasáyev en la final, precisamente) y la Copa de Europa con el PSVLos de Eindhoven, de hecho, le deben su Orejona a Van Breukelen, totalmente decisivo ante el Benfica en la final y ante el Real Madrid en las semifinales. Del mismo modo, el meta de los Granjeros también apareció en la final de la Eurocopa. Le detuvo un penalti a Ígor Belánov con 2-0 y dejó sin ninguna opción de meterse en el partido a los de Valeri Lobanovsky. 

 

¿Mereció más Van Breukelen que Dasáyev ser elegido el mejor? Por títulos no cabe duda. En todo caso, Rinat Dasáyev se ganó ser el mejor por su trascendencia absoluta durante toda la Eurocopa en el combinado revelación. En especial en las victorias ante Países Bajos en la primera fase e Italia en las semifinales. En la final, sin embargo, fue testigo directo de uno de los goles más espectaculares de todos los tiempos. La famosa volea de Van Basten. El gol que alejó definitivamente a Rinat de la posibilidad de ganar un trofeo con la URSS. 


Los tres Mundiales de Dasáyev

Dasáyev disputó las Copas del Mundo de España 1982, México 1986 e Italia 1990. Tres Mundiales marcados por los arbitrajes antisoviéticos. Rinat, por su parte, se mostró como un baluarte en España y México, haciendo gala del apodo de Telón de Acero; la URSS, sin embargo, pudo haber llegado más lejos en ambos torneos. En Italia, por contra, la Selección decepcionó y el meta, que ya no era el mismo, perdió la titularidad en el segundo partido ante Argentina, el día que cumplía 33 años (13 de junio de 1990). Los Mundiales, en definitiva, marcaron el auge y el declive de Dassaev. 

 

El meta se presentó al mundo en España 1982 con 25 años. En el ecuador de su carrera. El estreno era de vértigo: la Brasil de Zico, Sócrates, Falcao, Toninho Cerezo y Junior. La Unión Soviética ya le ganó dos años antes en Maracaná (última derrota de este formidable equipo antes de caer ante Italia unos días después) y estuvo a punto de repetirlo.

 

La URSS controló la primera parte. Atacó la débil defensa de Brasil y se adelantó por medio de Bal. Antes Lamo Castillo no decretó un penalti de Luizinho sobre Shengelia. Brasil insistió en la segunda parte y remontó en los instantes finales. Solo con dos golazos desde fuera del área de Sócrates y Eder pudo con Dasayev y con la sólida defensa soviética"El gol de Sócrates nos ha desmoralizado, pero el calor y el árbitro nos han hundido" afirmó el seleccionador Konstantín Béskov. Ese día, por cierto, Dassaev conoció el Sánchez Pizjuán, su futura casa. 

Luego la URSS ganó 3-0 a Nueva Zelanda, empató 2-2 ante una gran Escocia y accedió a la segunda fase, donde empezó con una victoria sobre Bélgica. Sin embargo, el Polonia 0-0 URSS, de trasfondo comunista, dejó el lamento de los soviéticos en el Camp Nou. Eliminados, sin las semifinalesBalchata anuló a Boniek y Borovski a Smolarek, pero con una buena defensa esta vez no bastó. La URSS careció de pegada. Le penalizó la falta de ideas en ataque y el mal Mundial de Blokhin. Así se refirió Béskov sobre el papel de su estrella: "Blokhin discutió demasiado con sus compañeros y no estuvo a la altura de lo que es capaz". A falta del ucraniano, Dasáyev fue el mejor jugador de la URSS en España 1982.

 

De España 1982 a México 1986. El épico Unión Soviética 3-4 Bélgica de los octavos supuso uno de los momentos más duros en la carrera de Dasáyev: "El ambiente en el vestuario era de silencio. Nadie hablaba. Me dormí como a las 5 de la mañana". La Unión Soviética hacía cuentas para estar en las semifinales y, a partir de ahí, ir con todo a por el Mundial. Ningún componente soviético esperaba una derrota que cayó como un jarro de agua fría.

 

No en vano, había argumentos para ser optismistas: la URSS quedó primera de su grupo por delante de Francia e impresionó, en particular, en el 6-0 que le endosó a Hungría. La Selección carburaba bajo las enseñanzas de El General Lobanovsky. El técnico instauró el fútbol total y se llevó hasta doce futbolistas de su Dinamo de Kiev a la Selección, con Blokhin y Belánov a la cabeza. El Dinamo de Kiev vapuleó 3-0 al Atlético de Madrid mediante un recital de fútbol en la final de la Recopa de Lyon. Más motivos para creer en esta máquina soviética. 

 

Pero llegó Bélgica y encontró el antídoto contra el fútbol físico de LobanovskyBelánov, Balón de Oro de 1986, anotó un hat-trick estéril. El ariete adelantó en dos ocasiones a la URSS; Scifo y Ceulemans igualaron en sendos goles dudosos y forzaron la prórroga. Demol y Claesen sentenciaron en el extra time y el gol posterior de Bélanov de penalti solo sirvió como maquillaje. 3-4. Ceulemans, Renquil y De Mol tiraron de Bélgica. Los Diablos Rojos perforaron El Telón de Acero, para consternación de Dassaev. Mazazo. Lobanovsky señaló al colegiado, Erik Fredriksson: "Duele perder porque alguien hace mal su trabajo".

 

La URSS se resarció en la Eurocopa de 1988 y en los JJOO de Seúl 1988 (logró el Oro). Volvió al primer plano, pero poco duró. En Italia 1990 quedó eliminada a las primeras de cambio. Los soviéticos se enfrentaron a Argentina, Rumanía y Camerún en la fase de grupos. La Albiceleste se presumía como el principal escollo, con el precedente del 4-2 favorable a la URSS ante Argentina (Maradona marcó un gol a Dasáyev) en el torneo Cuatro Naciones. La realidad en Italia, sin embargo, resultó desgarradora. Las derrotas ante Rumanía (2-0) y Argentina (2-0) hicieron inútil la goleada a Camerún (4-0) en última instancia. Fredriksson (de nuevo el árbitro sueco) provocó la indignación de Lobanovsky ante Argentina: "Fredriksson no debe pitar nunca más".  El trencilla pasó por alto un penalti por manos de Maradona en el minuto 10, con 0-0. 

 

Lobanovsky alineó a Dassaev en el debut ante Rumanía (Lacatus le marcó un doblete y pudo hacer más en un gol) y luego le sustituyó por Aleksandr Uvarov ante Argentina y Camerún. Por entonces, Dassaev ya militaba en el Sevilla y es evidente que su mejor momento ya había pasado. Los problemas por una lesión anterior de rodilla y varios aspectos extradeportivos aceleraron el ocaso de Rafaé, como le llamaron los sevillistas. Dasáyev se retiró en 1991, justo el mismo año que la Unión Soviética se disolvió como país. Cayó El Telón de Acero

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