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El milagro de Berna


Ferenc Puskas y Fritz Walter, capitanes de Hungría y Alemania Federal, encabezan la salida al terreno de juego de las dos selecciones finalistas de la Copa del Mundo de 1954. El pistoletazo de salida de una de los partidos más simbólicos de la historia, conocido como el milagro de Berna. Ese 4 de julio de 1954, el combinado de Sepp Herberger superó, contra todo pronóstico, a los temibles magiares mágicos con una gran remontada. Una Hungría que llevaba 31 partidos invicta y le había endosado un 8-3 a Alemania unos días antes en la fase de grupos. El milagro de Berna. 

 

La racha de Hungría y el 8-3 a Alemania

 

El combinado dirigido por Gusztáf Sebes era el referente del momento. Maravillaba con su versión adelantada del fútbol total y contaba sus encuentros con goleadas gracias a Puskás, Kocsis, Czibor y Hidegkuti, la enorme delantera del también conocido como Equipo de Oro. Por lo tanto, todo hacía indicar que Hungría lograría la Copa del Mundo y se resarciría de la final perdida ante Italia en 1938. Además, atravesaba una increíble racha de 31 partidos invicta entre 1950 y 1954. Cuatro años imbatida.

 

El conjunto magiar se enfrentó a Alemania en la fase de grupos y le arrolló con un resultado histórico. 8-3. El cuadro germano, un ejemplo de entereza, se recuperó de la terrible paliza y se volvió a citar con sus verdugos en la final. Sorprendió al llegar tan lejos, ya que no figuraba entre la terna de candidatos al título. Cierto que contaba con nombres emblemáticos, Rahn, Morlock y los hermanos Walter, Fritz y Ottmar, pero estaba lejos del nivel de su rival en la final o de la Uruguay que defendía el título tras el Maracanazo. Por tanto, ¿qué posibilidades tenía Alemania ante una Hungría que les había insuflado una paliza histórica hace escasos días? 

 

Los tacos intercambiables de Adidas, decisivos

 

Una intensa lluvia recibió a la final y dejó embarrado el césped del Wankdort-Stadion de Basilea. La conocida empresa alemana, Adidas, ofreció a ambas selecciones sus nuevas botas con tacos intercambiables y ajustables. Estas permitían adherirse mejor a las condiciones del maltrecho terreno de juego. Alemania las aceptó y Hungría las rechazó, aspecto que resultaría crucial. En la segunda parte, mientras Hungría sufría en el fango, Alemania se desempeñaba con más soltura. Sin embargo, al principio todo hacía presagiar otra paliza magiar. En ocho minutos, Puskás y Czibor pusieron el 0-2 tras un arranque demoledor de los de Sebes. Alemania, en esta ocasión, reaccionó y de que manera. Poco antes del minuto 18, Max Morlock y Helmut Rahn ya habían puesto el 2-2 que dio moral y confianza a los de Sepp Herberger. En la segunda mitad, Hungría intensificó sus ataques. Pero Alemania resistió y sorprendió a seis minutos del final. Helmut Rahn, de nuevo, estableció el definitivo 3-2. Tres minutos después a Puskás se le anuló un gol por un dudoso fuera de juego. De haber subido al marcador, este hubiese podido cambiar la historia. Pero no fue así. Alemania venció venció 3-2, remontó un 0-2 a Hungría y obtuvo el primero de sus cuatro Mundiales. Contra todo pronóstico, cortó la racha de imbatilidad de Hungría en el peor día para este. El milagro de Berna.

 

El triunfo que animó a un país en depresión por la Segunda Guerra Mundial

 

Para Alemania este inesperado y sorprendente triunfo tuvo un significado que trascendió más allá de lo deportivo. Revitalizó a una nación en depresión por la Segunda Guerra Mundial. El gol de Helmut Rahn animó a un país dividido en dos mitades: la Alemania Federal, la campeona del Mundo, y la Alemania Democrática. En cuanto al componente futbolístico, este triunfo sembró el posterior germen teutón de competitividad. En las siguientes décadas, Alemania alcanzaría el estatus de gigante con Beckenbauer, Torpedo Müller, Klaus Allofs, Rummenigge, Matthäus, Klinsmann, Sammer, Neuer, Toni Kroos.... Pero todo empezó con el líder de la Alemania del 54, Fritz Walter, un superviviente de la Segunda Guerra Mundial. Sobrevivió al horror del campo de batalla y guió a Alemania a su primera Copa del Mundo en Suiza 1954. El Milagro de Berna.


EL MILAGRO DE BERNA - LA PELÍCULA

 

Esta final, una de las más icónicas de la historia del fútbol, ha llegado a la gran pantalla. El director alemán, Sönke Wortmann, produjo en 2003  'Das Wunder won Bern´   (El Milagro de Berna).

 

Esta es la sinopsis, que puede encontrarse en Filmaffinity:

 

Verano de 1954: La Unión Soviética empieza a liberar a sus prisioneros de guerra. Entre ellos está Richard, el padre de Matthias, un niño de once años apasionado por el fútbol, que vive con su madre y sus hermanos en una ciudad minera de Alemania del Este. Durante estos años, el niño ha sustituido a su padre por el futbolista Helmut Rahn, el cual a su vez lo ha tomado bajo su protección. El regreso de Richard, destrozado por tantos años de cautiverio, ensombrece la apacible vida de la familia. Por otra parte, tiene serias dificultades para adaptarse a las condiciones de vida de la postguerra. Además, está a punto de empezar en Berna (Suiza) la Copa del Mundo, pero mientras Matthias espera con entusiasmo el acontecimiento, para Richard, el fútbol no tiene ningún interés.

 

La película recibió dos galardones: 

  • Premios del Cine Europeo: Nominada a la mejor fotografía
  • Premios del Cine Alemán: Segunda mejor película.

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